Durante mucho tiempo, cada vez que me sentaba en las aulas de la universidad he recordado la vida académica de algunos de mis autores más predilectos, todos fracasaron de algún modo en este aspecto, pero hay uno con el que me siento en total sintonía. Cuando leí su obra (primero su única novela y luego relato tras relato) sentí que nos deslizábamos entre el centeno como una pareja de  bailarines profesionales, cada palabra escrita que pasaba por mis ojos había estado guardada dentro de mí sin que yo lo supiera. Está claro que no he sido el único que ha sentido lo mismo, buena prueba de ello son todos los encontronazos que sufrió el autor con aquellos fanáticos que lo perseguían, llegando al acoso en ocasiones. En mi defensa diré que nunca habría intentado hablar con él de seguir vivo ¿A caso no se desnuda lo suficiente en su obra? Si querían saber más, hay otras formas mejores que esperar que un autor te cuente su vida a ti y uno a uno a todo el que le interese, por eso mi intención aquí es recomendar un par de lecturas de un modo anecdótico, en el sentido en que lo que escribo es producto de mi distracción en clase de “Lenguas del Mundo” algo que me hace pensar que permanezco en sintonía con ese autor. Puede que me entiendan mejor si les narro aquí, de forma bastante resumida, como fueron sus primeros años.

El 1 de enero de 1919, en la ciudad de Nueva York, entre un puñado de nuevos rascacielos que emergían del suelo como pedazos de cuarzo gigante, aparecía en escena un recién nacido con el cordón umbilical enredado aún en la primera guerra mundial. Sin embargo, había llegado al mundo en un buen momento; el primer día en que se restauró la paz mundial. Miriam y Solomon celebraron por fin el nacimiento de su hijo tras una serie de abortos. Le llamaron Jerome David Salinger. El pequeño Jerry creció del mismo modo que la reputación de sus padres, quienes alcanzaron una buena posición en la sociedad neoyorquina de la época, lo que facilitó las cosas para enviar a su pequeño al McBurney, una escuela privada con mayor prestigio y reconocimiento que la enseñanza pública. Allí Salinger se interesó por el teatro, fue el capitán del equipo de esgrima y también participó en The Mcburneian, el periódico de la escuela. A pesar de todas estas participaciones en diferentes iniciativas, en las clases era un joven distraído y se mostraba aburrido sin dejar de observarlo todo. De poco sirvió el prestigio de la escuela al joven Jerome, pues sus notas eran de las peores de su grupo y lo situaban entre los últimos de la clase, hasta que finalmente el McBurney decidió expulsarlo en el curso de 1933, lo que llevó a sus padres a pensar en un centro donde exigieran una mayor disciplina, y así optaron por la academia militar Valley Forge.

En otoño de 1936 Salinger se matriculó en la especialidad de Arte en la Universidad de Nueva York, pero el ambiente del campus, alejado de la disciplina militar, dejó en libertad al Salinger despreocupado y distraído de antes. Probablemente su desinterés acabaría en largas ausencias en las clases y cuando tuvo noticia de los resultados obtenidos en el segundo semestre abandonó la universidad. El nuevo fracaso estudiantil de Salinger provocó otra reacción en su padre que lo envió a Europa para participar en su negocio bajo el pretexto de mejorar su alemán y su francés, pero poco después, la situación conflictiva de Europa obliga a Salinger a regresar a los Estados Unidos, donde se matricula en Ursinus College que abandonará poco después sumando un nuevo fracaso. En 1939 volverá a matricularse por tercera vez, en esta ocasión el turno le llegó a la Universidad de Columbia.

J.D. SALINGER UNA VIDA OCULTA. Por Kenneth Slawenski

Claro que; si de verdad les interesa lo que les he contado hasta ahora, lo que realmente querrán leer es la biografía J.D. Salinger Una vida oculta de Kenneth Slawenski, todo lo que les he relatado anteriormente podría ser un resumen del primer capítulo de esta obra biográfica. Sin duda es la mejor acerca del escritor para los más entusiastas. Kenneth está considerado como uno de los mayores expertos en la vida y obra de J.D. Salinger. Su pasión por el autor le llevó a conocer hasta casi un centenar de personas con las que Salinger había mantenido algún tipo de relación. Encontró cartas extraviadas, examinó partidas de nacimiento y certificados de matrimonio, y logró acceder a archivos privados. Además de toda esta labor Kenneth va más allá de lo biográfico al relacionar los diferentes sucesos que marcaron la vida del artista con su obra, mostrándonos sus facetas más personales. Con todo ello Slawenski nos ofrece de algún modo la llave para entrar en el famoso búnker del escritor, narrando desde la inocencia de su infancia hasta la perspicacia de su escritura, ya en su edad adulta, pasando por lo anecdótico de sus años de juventud, el trauma generado como combatiente en la segunda Guerra Mundial, la continua lucha contra las editoriales, la complejidad de las relaciones personales y familiares o su etapa de retiro en busca de una paz espiritual.

SALINGER. Por David Shields y Shane Salerno

Otra opción para conocer la vida del autor es Salinger de David Shields y Shane Salerno, una buena forma de complementar la obra de Kenneth. En esta lectura encontramos material inédito con ciento cincuenta fotos nunca antes publicadas, cartas, fragmentos de diarios y el testimonio de doscientas personas. Todo para acercarse a los motivos que llevaron al autor a no seguir publicando y a desaparecer del panorama literario intentando regresar a su anonimato. Además se nos habla también sobre los últimos años que pasó escribiendo y de los que poco sabemos aún con certeza. Además se nos reproducen doce “conversaciones con Salinger” que el autor mantuvo con algunos fans, periodistas, fotógrafos, parientes e investigadores. (Existe también el documental dirigido por Shane Salerno cuya cinta se basa en el libro).

En definitiva Una vida oculta guarda en su interior un homenaje a J.D. Salinger y a su esencia, que aún hoy se conserva en sus escritos y en aquellos lectores que seguimos disfrutando de ellos, mientras que en el material recopilado por David Shields y Shane Salerno encontramos el complemento perfecto para contrastar la compleja figura idealizada de Salinger y de su mundo interior con la realidad de los ojos de aquellos que lo conocieron.

La clase ha terminado y todos recogen sus cuadernos con gran alivio mientras vociferan sus planes entre bromas, yo sigo distraído intentando acabar de escribir, he mirado varias veces por la ventana mientras escribía. Es lo más cerca que voy a estar de ti; J.D. Salinger.

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